Tejeda de Tosande 

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Introducción

     La siguiente ruta nos lleva a visitar una de las tejedas más importantes de Europa, donde podremos ver milenarios tejos, algunos de más de 5-6 metros de cuerda,  formando uno de los pocos bosques existentes. Aquí la realidad de Tosande es superior a ficciones como el bosque de Fangorn del Señor de los Anillos.

      Es mucho lo que se podría hablar de este árbol mítico, utilizado desde la antigüedad por la características de su madera para la fabricación de arcos o posteriormente para los ejes de los carros.

      Árbol sagrado de los celtas, en España fué usado por las tribus norteñas como última salida ante los asedios romanos, suicidándose con un brebaje con sus semillas o corteza debido a la alta toxicidad de una de sus sustancias, la taxina, antes que ser esclavizados.  El único elemento no tóxico del árbol, es la pulpa roja de su semilla.

        En los campos castellanos era arrancado por los pastores debido a su toxicidad que atacaba especialmente al ganado ovino.

        Por otro lado, también contiene otra importante sustancia, el taxol, que le ha llevado a la casi extinción en muchas partes del mundo, hasta que se ha conseguido sintetizar artificialmente. El taxol ha demostrado ser un eficaz anticancerígeno, siendo ampliamente usado todavía hoy en día.

         La religión cristiana siguió sacralizando a este árbol. Como curiosidad, muchas iglesias están construidas al lado de tejos ya sagrados en épocas prerromanas y muy anteriores a la construcción de la propia iglesia, y no al contrario, como alguna gente piensa. También se siguió plantando en cementerios.

         También hay que mencionar la antigua costumbre de los mozos de cortejar a las mozas tirándoles al suelo semillas de este árbol. De ahí la famosa frase "tirar los tejos".

         Hoy muy utilizado en jardinería, está prácticamente desaparecido en entorno natural salvo excasas reliquias como la que en esta ruta visitamos.

La ruta

      La ruta nos llevará desde antes del ferrocarril de la Robla, por la vaguada del arroyo Tosande. En ella podremos observar vegetación típica de la montaña Palentina de encinas, roble, acebo, brezales..., hasta llegar a la zona de pastos comunales de Tosande donde guardan el ganado los pueblos de alrededor. Luego tras una empinada ascensión por un joven hayedo, llegaremos a la tejeda.

 

Dificultad: Fácil-Media

aCómo llegar:  La ruta parte desde un aparcamiento situado en el Km. 2 de la C-624, que unirá Cervera con Guardo. Desde Hinojal, deberemos ir a Herrera y desde allí tomar la C-627 durante 35,8 Km, hasta el cruce con la C-624, que deberemos coger en dirección Guardo durante 2 Kms. A la izquierda de la carretera veremos un pequeño aparcamiento donde dejar el coche.

Distancia: 10 Km aprox.
Duración: 3-4 horas.
Desnivel acumulado: 500 m
Track GPS: Tosande Garmin

                   Tosande Ozi

Perfil

 

        Empezaremos la ruta en el aparcamiento, debemos seguir la ruta en dirección noroeste, por la pista de tierra que empieza, cruzando la carretera.

          A unos 900 metros, deberemos cruzar una valla por debajo del viaducto del ferrocarril de la Robla. Seguiremos nuestro camino principal, acabando a unos 300 metros en un pastizal para el ganado. Siguiendo en dirección a la vaguada pronto  encontramos los restos de escombros de una  antigua mina de carbón. A partir de aquí ya nos encaminaremos al comienzo de la vaguada pasando por unos estrechos roquedales por una senda bien marcada.

          En todo momento seguiremos por el fondo de la vaguada hasta llegar al camino ancho, ligeramente ascendente, al lado del arroyo Tosande, que en muchos tramos podrá no llevar agua.

          El camino transcurrirá entre pequeñas encinas y robles, en alguna ocasión acompañados por algún valioso acebo. Deberemos atravesar dos vallas ganaderas siendo la segunda el Portillo de la Peña los Novios (nombre que se le dan a las formaciones rocosas que rodean la puerta). Pasado este portillo, seguiremos el camino hasta que rápidamente empezará  una zona descubierta de árboles y amplia de verdes pastos. Entramos en la zona comunal del valle de Tosande, donde las localidades de Ruesga, Ventanilla y Dehesa de Montejo mantienen sus ganaderías.

          En el valle podremos ver pastando ganado vacuno y caballar, y al fondo un moderno chozo ganadero. Siguiendo por él llegaríamos a Peña Redonda, pero nos debemos desviar si queremos subir a la tejeda.

          Una vez andados unos 50 metros por el valle de pastos, veremos a nuestra izquierda, dirección suroeste, un primer espeso hayedo en la empinada ladera que lleva a Peña Oracada, que es por donde tendremos que ascender. Si estamos en otoño o invierno, nos será más fácil localizar la tejeda, al final del hayedo, debido al verdor de los tejos respecto a las hayas desnudas de hojas.

       

          Tras una dura ascensión, por el hayedo, pronto empezaremos a ver los primeros y más pequeños tejos.

            Debido a la fragilidad de este ecosistema, a partir de ahora es más importante circular por las sendas marcadas, no saliéndonos de ellas, ni arrancando ninguna planta ni semillas. El ganado vacuno y salvaje se inmuniza al veneno desde pequeños comiendo pequeñas cantidades de tejo, por lo que está muy comprometida la regeneración de la tejeda con árboles jóvenes, siendo su mayoría de una elevada edad. Como mínimo de 200-300 años, pero llegando algunos a  superar ampliamente el milenio, con el tronco ahuecado por el paso de los años. El que quiera un tejo, lo encontrará con facilidad en cualquier vivero, siendo muy usado en parques y jardines a modo de seto o arbusto.

 

 

 

 

 

 

 

           Siguiendo hacia arriba veremos los más grandes ejemplares, algunos de ellos, con dos troncos agrupados, no abarcables entre 7 personas.

            Para los no muy cansados, una opción puede ser alargar la ruta y seguir subiendo, una vez termina el bosque y la vegetación pasa a ser baja de alta montaña, hasta la peña Oracada, de 1810 metros de altura. Desde allí se podrá contemplar unas estupendas vistas de los  valles y Peña Redonda.

           A estas alturas podremos ver los sesteaderos de los corzos y ciervos, pudiendo escuchar, a finales de septiembre la espectacular berrea de estos últimos.

           Se recomienda dar una vuelta por la zona y ver las impresionantes vistas de la montaña palentina, peña redonda, Espigüete, Curavacas, Peña Labra,...

          También veremos otras especies de flora, como grandes ejemplares de acebo. Algunos claro ejemplo de la presión de herbívoros domésticos y salvajes que sufre la zona. Principalmente venados y caballos, ya que al parecer las vacas lo evitan.

         Es curioso el desarrollo de este árbol en casos de estos. En forma arbustiva con la hoja espinada en las partes bajas hasta que un tallo en el centro y fuera del alcance de las bocas forma el tronco del árbol, para en las partes altas y a salvo de los herbívoros, empezar a dar hojas ya más blandas y sin espinas

         Podría hacer pensar que suben los jardineros del parador a podarlo.

        En el crudo invierno, no será nada raro ver las bajas entre estos herbívoros, ya sea por haber caído presas de los depredadores o por no haber soportado los rigores invernales, o una combinación de ambas. Pronto los buitres sólo dejarán las partes no comestibles.        

         El regreso se hará por el mismo camino. Una buena opción también es darnos un paseo por el valle entre el ganado hasta el chozo, donde descansar antes de emprender la vuelta.

          No queremos terminar sin transmitir nuestra queja a la Junta de Castilla y León, por el abandono de este lugar. Están llevando a la nula regeneración de esta tejeda, que actualmente está en decadencia debido a la ausencia de nuevos brotes de tejos que aseguren la supervivencia de este bosque único. Creemos necesarias varias y baratas medidas, como la señalización de un camino único a pisar por la tejeda,  y vallado temporal alternativo de algunas zonas hasta que los brotes jóvenes estén a salvo del ramoneo del ganado libre del valle y otros herbívoros salvajes.

                AVISO: Las rutas aquí descritas son meramente orientativas. Queda a la responsabilidad de quien la realice, las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán de las condiciones climatológicas, así como la preparación, tanto técnica como física del senderista.

 

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